Tierra fría

Portafolio, 2 de febrero de 2017

Al trópico alto, los colombianos le decimos ‘tierra fría’, y corresponde a los territorios en la parte más alta de las cadenas montañosas cercanas a la línea ecuatorial. Así como hay muy pocos páramos en el mundo, las tierras agropecuarias del trópico alto también son pocas a nivel mundial y se concentran, en buena medida, en Colombia.

Esto significa que cuando se trata de oferta tecnológica para el agro de la tierra fría, hay más bien poco de dónde escoger, y para soportar la productividad de los sistemas agropecuarios en estas zonas se requieren esfuerzos importantes desde lo público.
El 2016, sin lugar a dudas, fue el año en el que Corpoica tuvo sus mayores logros para el trópico alto colombiano. Registramos una nueva variedad de papa que bautizamos Perla Negra, y que busca suceder a otra conocida como Diacol Capiro, que fue lanzada hace 48 años (en 1968) y ocupa el 25 por ciento del área destinada a este cultivo.

La Perla Negra no solo tiene muy buenos atributos culinarios y es más productiva que la Capiro, sino que tiene alta tolerancia a un hongo llamado gota, que cuesta mucha plata en agroquímicos y genera efectos negativos en el ambiente y en inocuidad. Inicialmente, 16 asociaciones de productores de Boyacá y Cundinamarca sembrarán la variedad para aumentar la oferta de semillas y que en 2018 aparezca en tiendas y supermercados para el beneficio de los consumidores, que hace rato no tienen novedades en este producto.

También entregamos a los productores las dos primeras variedades de uchuva que se han desarrollado en el país y se llaman Andina y Dorada. La uchuva, a pesar de ser una de las principales frutas de exportación, proviene de cultivos que hasta ahora no contaban con material vegetal homogéneo, lo que ha implicado una alta variabilidad en productividad y calidad. Andina y Dorada resuelven estos problemas, y le van a permitir a este producto conquistar más consumidores, seguir creciendo las áreas de cultivo y beneficiar a cientos de familias de pequeños agricultores de nuestro trópico alto.

Estas nuevas variedades de uchuva, las promovimos en alianza con Analdex, y hoy están en manos de 5 empresas exportadoras y de 50 productores que en el 2017 van a sembrar unas 60 hectáreas de los dos materiales, equivalentes a un poco más del 5 por ciento del área nacional.

Algo similar hicimos en cebolla de rama: entregamos a los productores de Boyacá dos nuevos clones llamados Aquitania 1 y Tota 1, que toleran mejor un número importante de enfermedades, por lo que son menos costosas de producir y tienen muy buena calidad culinaria.

Finalmente, vale la pena mencionar un producto inédito a nivel mundial, que en el 2016 se ‘puso a punto’ para llegar al mercado este año. Se trata de un probiótico para terneros recién nacidos, llamado Rumitec, el cual combina cuatro aislamientos de bacterias anaerobias en una fórmula que se puede almacenar a temperatura ambiente por seis meses.

Rumitec acelera el paso de los terneros de monogástricos a poligástricos para que pasen de tomar solo leche a comer pasto en menos días (entre 15 y 60, según los estudios), e incrementen su peso corporal durante ese tiempo en 22 por ciento más de lo normal, mejorando así los indicadores económicos de los ganaderos de leche.
Estas y otras ofertas tecnológicas de Corpoica, ayudan a sostener la producción, y a miles de familias del trópico alto colombiano.

Lea la columna original en Portafolio.com

Juan Lucas Restrepo I.
Director Ejecutivo Corpoica @jlucasrestrepo

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